Ángeles de la muerte

Foto original por Snowing / Freepik

El pasado mes de agosto saltó a los medios la noticia de la detención de una auxiliar de enfermería del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, situado en Alcalá de Henares (Madrid), por el asesinato de una paciente de 86 años. Las últimas investigaciones relatan que la auxiliar inyectó a su víctima una burbuja de aire en las venas con la intención de provocarle una embolia gaseosa, lo que finalmente acabó con su vida. Actualmente, la auxiliar se encuentra en prisión provisional y sin fianza, a la espera del desarrollo de la investigación.

Pese al secreto de sumario, ha salido a la luz que la presunta homicida ya fue investigada en 2015 por la muerte de otra paciente en circunstancias similares -las investigaciones creen que se podría haber utilizado el mismo modus operandi-. El Juzgado de Instrucción que en su día investigó el caso permitió a la policía instalar una cámara de videovigilancia en la unidad hospitalaria donde trabajaba la auxiliar, con el objetivo de recabar pruebas contra ella. Sin embargo, no se pudo encontrar ninguna y el caso quedó cerrado.

Los hechos relatados conducen a pensar que estamos, presuntamente, ante lo que en criminología se conoce como un “ángel de la muerte”, es decir, un miembro del personal sanitario o geriátrico -auxiliar de enfermería, enfermero, médico, cirujano, etc.- que, aprovechándose de su posición de control o dominio, acaba con la vida de los pacientes que se encuentran a su cargo. Las víctimas están totalmente indefensas y suelen estar en situaciones de salud precaria o grave, por lo que su fallecimiento no levanta sospechas. Así pues, las posibilidades de que los victimarios sean atrapados son muy bajas, por lo que suelen acabar impunes.

Los ángeles de la muerte se incluyen dentro de la categoría de homicidas seriales, y la motivación que se esconde tras sus crímenes se puede clasificar en dos grupos:

  • Poder y control. Los ángeles de la muerte buscan sentimientos de poder y control, por lo que, teniendo en cuenta el entorno en el que se encuentran, juegan a decidir entre la vida y la muerte de sus pacientes. Disponer sobre la muerte de una persona provoca la mayor sensación de poder posible en un ser humano, llegándose a considerar a ellos mismos Dios. Usualmente, ésta motivación es la que se ha dado en la mayoría de los casos conocidos.
  • Poder y reconocimiento. Las ansias de poder se mezclan en este supuesto con el deseo de gratitud o valoración profesional. Así, el ángel de la muerte pone en peligro la vida de un enfermo para, seguidamente, encontrar una forma de salvarle la vida y que sus compañeros  y el mismo paciente lo vean como un salvador o héroe. Pese a que este tipo asesinos no tiene como objetivo matar a los pacientes, en algunos casos acaban matándolos al ponerlos en grave peligro o en estados muy críticos.

También existen otros elementos que pueden formar parte de la motivación de éstos asesinos, como, por ejemplo, la animadversión por el personal sanitario de más categoría profesional o el interés económico. No obstante, dichos elementos suelen ser secundarios, lo que realmente impulsa a un ángel de la muerte a matar es el poder.

Gran parte de los ángeles de la muerte que llegan a ser capturados y confiesan sus crímenes alegan que actuaron impulsados por sentimientos de compasión o piedad ante sus pacientes, gravemente enfermos y, según ellos, con pocas posibilidades de mejorar. Por esta razón decidieron que matarlos era la única forma de curarlos, ya que así les ahorraban el sufrimiento que estaban padeciendo. Sin embargo, esta explicación parece que dista mucho de la realidad. Abundan víctimas con historiales clínicos en los que no se observan enfermedades graves o con alto riesgo de fallecimiento, por lo que, en muchos de los casos, el asesino miente con el único propósito de quedar libre de cargos.

Por tanto, para descubrir las verdaderas causas que lo llevaron a cometer el crimen debe estudiarse cada caso de forma específica y concreta, estableciendo qué tipo de relación tenían víctima y victimario, el historial psíquico de éste y los pacientes que han fallecido mientras se encontraba en su puesto de trabajo.

La cuestión de si los ángeles de la muerte padecen o no un trastorno mental ha suscitado debate, ya que dependiendo de la respuesta podrían llegar a ser eximidos de pena a tenor de lo dispuesto en el artículo 20.1 del Código Penal. Por una parte, suelen calificarse como organizados y planificadores, llegando a fantasear desde hace tiempo de cómo y cuándo van a ejecutar su idea. Son conscientes de sus actos y, por ello, suelen cambiar de centro cuando creen que levantan sospechas -fuga hospitalaria-.

Por otra parte, aunque puedan parecer integrados socialmente, tienen pequeños atisbos de conductas que podrían considerarse extravagantes o excéntricas y que podrían esconder una personalidad egocéntrica o incluso antecedentes psiquiátricos o desordenes de la personalidad. Suelen mantener relaciones afectivas insatisfactorias y el desencadenante de la mayoría de este tipo de asesinos suele estar vinculado a situaciones de estrés, depresión o por la necesidad de controlar todo lo que les rodea.

Más allá de los debates, existe en la literatura académica algunos estudios empíricos que aportan datos interesantes acerca de los ángeles de la muerte. En uno de ellos, titulado “In Search of the ‘Angels of Death’: Conceptualising the Contemporary Nurse Healthcare Serial Killer”, investigadores de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) examinaron una muestra de 16 criminales y sacaron las siguientes conclusiones:

  • Los indicadores de riesgo más comunes eran la mayor incidencia de muertes durante el turno de trabajo -94%-; historial psiquiátrico o depresivo -62,5%-; provocación de ansiedad a los compañeros -56%-; posesión de drogas y estupefacientes -50%- y; trastorno de personalidad -50%-.
  • Respecto al género, en un primer momento podría pensarse que este tipo de delitos lo cometen más mujeres que hombres. No obstante, existe una división bastante proporcionada entre hombres -44%- y mujeres -56%- .
  • En relación a la edad de los victimarios, el 50% cometió sus asesinatos en edades comprendidas entre los 31 y 40 años, el 21% entre los 21 y 30 años, el 19% entre los 41 y 50 años, y el 12% restante entre los 51 y 60 años.
  • En cuanto a la edad de las víctimas, se agruparon en las categorías de niños -0 a 15 años-, jóvenes -16 a 24 años-, adultos -25 a 64 años- y ancianos -65 años o más-. El 50% de los criminales asesinó a adultos o ancianos, el 33% sólo a ancianos, el 7% a jóvenes, adultos y ancianos, y el otro 7% sólo a niños.
  • Analizando el número de asesinatos por los que han sido condenados, el 44% de los victimarios había cometido entre 5 y 9, el 31% entre 2 y 4, el 19% entre 10 y 14, y el 6% (sólo uno de los examinados) más de 14.
  • Respecto al método utilizado para acabar con la vida de las víctimas, el más utilizado ha sido el envenenamiento -88%-. Si bien las sustancias usadas fueron varias, destaca la insulina con un 19%. En un caso -6%- se combinó el envenenamiento con otros métodos -asfixia y embolia gaseosa-, mientras que en otro -6%- sólo se recurrió a la embolia gaseosa.
  • En relación a la localización de los asesinatos, el 75% de los victimarios los había cometido en un solo hospital, mientras que el 25% restante en más de uno.

Si bien la muestra del estudio no es demasiado grande, nos permite hacernos una idea acerca de las características criminológicas y sociodemográficas que comparten los ángeles de la muerte. Como ya indicamos más arriba, la investigación que se lleva a cabo cuando se sospecha que el fallecimiento de un paciente en un centro hospitalario no ha sido de forma natural suele ser muy complicada, puesto que nos encontramos ante un entorno en el que la presencia de la muerte es algo común. Conocer las características mencionadas puede ayudar tanto a los hospitales como a la policía a prevenir y detectar este tipo de casos antes de que se produzcan.

*****

Legislación

Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código penal

Bibliografía

Araos Diaz, C. (2012). ANGELES DE LA MUERTE: Asesinos y Homicidios Seriales.. Psicología Jurídica Forense. Recuperado de: https://cristianaraos.com/2011/02/08/los-angeles-de-la-muerte-psicologia-forense-aplicada-por-cristian-araos-diaz/

Bastida Navarro, E. (2016). En busca de los “Ángeles de la Muerte”: Conceptualización del enfermero asesino en serie contemporáneo. Club de las Ciencias Forenses- Recuperado de:  http://www.clubforenses.com/en-busca-de-los-angeles-de-la-muerte-conceptualizacion-del-enfermero-asesino-en-serie-contemporaneo-club-de-las-ciencias-forenses/

COPE. (2017). Vicente Garrido, psicólogo y criminalista de la Universidad de Valencia. Herrera en COPE. Recuperado de: http://www.cope.es/audios/herrera-cope/vicente-garrido-psicologo-criminalista-universidad-valencia_406630

Esteban, P. (2017). Una cámara vigilaba desde 2015 a la auxiliar de Alcalá por otra muerte sospechosa. El Confidencial.  Recuperado de: https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2017-08-10/hospital-alcala-henares-asesinado-anciana-auxiliar-enfermeria_1427576/

Garrido Genovés, V. (2012). Perfiles criminales: un recorrido por el lado oscuro del ser humano. Arial.

Yardley, E., & Wilson, D. (2016). “In Search of the ‘Angels of Death’: Conceptualising the Contemporary Nurse Healthcare Serial Killer”. Journal of Investigative Psychology and Offender Profiling J. Investig. Psych. Offender Profil. 13: 39–55 (2016).

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