Entrevista a Rubén Elghanayan García

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Ruben Elghanayan Garcia es Licenciado en Psicología por la Universidad de Girona y Máster en Psicología Forense y Criminal por la Universidad de Barcelona. Actualmente presta servicio al Instituto Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona como psicólogo de la Unidad de Seguimiento, Tratamiento y Atención Colectiva y es también miembro fundador de Grup Psico-Theus, un despacho especializado en psicología jurídica.

Para celebrar su incorporación como nuevo colaborador del blog, hemos creído que sería interesante hacerle una entrevista para que así nos explique con más detalle en qué consiste la psicología forense y el trabajo de las personas que se dedican a la misma.

PREGUNTA: ¿Qué es la psicología forense y que la distingue de las otras ramas de la psicología?

RESPUESTA: Podemos entender la psicología forense como una vertiente aplicada de un campo de estudio más amplio, que es la psicología jurídica.

El Colegio Oficial de Psicólogos (COP) define la psicología jurídica como la especialidad que “Comprende el estudio, explicación, promoción, evaluación, prevención y en su caso, asesoramiento y/o tratamiento de aquellos fenómenos psicológicos, conductuales y relacionales que inciden en el comportamiento legal de las personas, mediante la utilización de métodos propios de la Psicología Científica y cubriendo por lo tanto distintos ámbitos y niveles de estudio e intervención: Psicología Aplicada a los Tribunales, Psicología Penitenciaria, Psicología de la Delincuencia, Psicología Judicial (testimonio, jurado), Psicología Policial y de las Fuerzas Armadas, Victimología, Mediación.”

El término forense proviene de foro: “En la antigua Roma, plaza donde se trataban los negocios públicos y se celebraban los juicios” (Diccionario de la Real Academia Española). Ergo, la psicología forense hace referencia a la aplicación práctica de los conocimientos psicológicos en un entorno judicial ofreciendo, principalmente, funciones de soporte a la Administración de Justicia. Estrictamente hablando, se trataría de lo que el COP denomina psicología aplicada a los tribunales; no obstante, a menudo nos encontramos que el término psicología forense se utiliza de manera indistinta para referirse a la psicología jurídica en general.

La confluencia entre psicología y derecho otorga a este campo de actuación una serie de particularidades que lo diferencian de otras especialidades psicológicas. Un análisis comparativo entre las diferentes ramas de la psicología nos alejaría del propósito de esta entrevista pero, a modo de ejemplo, algunas diferencias entre la evaluación forense y la evaluación clínica serían las siguientes (Echeburúa, Muñoz y Loinaz, 2011):

  • Psicología clínica: Tiene por objetivo el diagnóstico y tratamiento del paciente. La relación evaluador-sujeto es empática y de ayuda. La demanda suele ser voluntaria, con lo que se presupone sinceridad por parte del evaluado. Existe secreto profesional dado que el destinatario de la evaluación es el propio paciente. El informe acostumbra a ser breve y con conclusiones; se trata de un documento clínico. No es esperable la intervención del evaluador en la sala de justicia.
  • Psicología forense: Tiene por objetivo la ayuda a la toma de decisiones judiciales. La relación evaluador-sujeto es escéptica aún que con establecimiento de un rapport adecuado. La demanda suele ser involuntaria, con lo que debe contemplarse el riesgo de simulación, disimulación o engaño por parte del sujeto. No existe secreto profesional dado que los destinatarios de la evaluación son los operadores judiciales (juez, fiscal, abogados…). El informe debe ser muy documentado, razonado técnicamente y con conclusiones que respondan a la demanda judicial; se trata de un documento legal. Suele requerirse la intervención del evaluador en la sala de justicia en calidad de perito.

P: ¿Cuáles son las funciones de un psicólogo forense?

R: En el ámbito aplicado a los tribunales, la principal demanda que recibe el psicólogo es la elaboración de dictámenes periciales en las áreas del derecho civil (sobre todo de familia) y del derecho penal, pero también se realizan valoraciones psicológicas en derecho laboral, contencioso administrativo, canónico o militar.

Las periciales psicológicas consisten en estudios científicos sobre el que sea el objeto de la pericia, debiendo el psicólogo emplear métodos validados para llegar a pronunciarse sobre cuestiones tan diversas como: la guarda de menores y régimen de visitas, la idoneidad parental para la adopción, el deterioro cognitivo y las incapacitaciones, el daño psíquico producido por un hecho delictivo, la credibilidad del testimonio de una víctima, las capacidades cognitivas y volitivas de un encausado, el riesgo de reincidencia delictiva, la adecuación de aplicar medidas penales alternativas, etc.

Si englobamos también el resto de áreas de la psicología jurídica, encontramos también las funciones de atención y acompañamiento a víctimas, el trabajo terapéutico preventivo de conductas violentas (tanto en menores como adultos), la intervención para la reinserción psico-social de personas que se encuentran en centros de menores o en centros penitenciarios, los programas de mediación (como alternativa o complemento del procedimiento judicial)… Así como toda la vertiente más policial, como es el caso de la investigación criminal mediante a las técnicas de profiling o la autopsia psicológica.

P: ¿Qué formación consideras idónea para poder dedicarse a ello? ¿Requiere una formación o actualización continua?

R: La psicología jurídica o forense se encuentra a caballo entre la psicología y el derecho, con lo que una actualización contante en ambos ámbitos es indispensable. El conocimiento científico avanza, los instrumentos y métodos de evaluación mejoran y se vuelven más fiables; y, simultáneamente, la legislación del país va mutando con el tiempo.

Del mismo modo en que, si tenemos que someternos a una intervención quirúrgica, esperamos que el cirujano utilice las técnicas más avanzadas que existan en el momento en lugar de las que se aplicaban el siglo pasado, cuando alguien se somete a una valoración pericial psicológica, esta debería llevarse a cabo de acuerdo con el conocimiento científico más actualizado de que se disponga. Conviene recordar que lo que puede estar en juego es la guarda de los hijos, la protección de una víctima o una pena de prisión, por ejemplo.

El saber de una determinada ciencia es útil contextualizado en un momento histórico determinado, pero debe actualizarse con regularidad para continuar siendo útil en un entorno cambiante.

En un artículo de prensa de 2014, Silvia C. Carpallo recoge algunos de los puntos tratados en un debate científico en el que participó el Premio Nobel en Medicina Robin Warren junto a otros científicos de renombre. El debate giraba en torno a la fecha de caducidad de las verdades científicas, y una de las conclusiones que remarca el artículo es que “la vida media de una verdad científica en Medicina es de 50 años. Después de este periodo se considera que la mitad del conocimiento que estaba aceptado como cierto ha sido refutado. Sin embargo, en otras disciplinas científicas, como en Física, el periodo es menor, 13 años, o 9 si hablamos de Economía o Matemáticas, incluso 7 en el caso de la Psicología”. Con lo que, de acuerdo con esta premisa, se hace evidente la necesidad de un reciclaje constante en nuestro ámbito de trabajo; de lo contrario, cada 7 años la mitad del conocimiento que creemos tener probablemente habrá dejado de tener validez.

Pasando ahora a la otra parte de la pregunta; actualmente no existe en España una regulación del ejercicio profesional de la psicología forense, con lo que no es obligatorio, aún que sí muy recomendable, disponer de una formación específica en este ámbito para poder comenzar a trabajar en él.

Dada la idiosincrasia de esta disciplina, así como el poco contacto que se suele tener con ella durante la carrera (fuese licenciatura o grado), convendría que el profesional interesado en este ámbito realizase al menos un máster o postgrado específico acompañado de prácticas para poder comenzar a adquirir los conocimientos y habilidades necesarios.

Desde hace unos años, el Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya (COPC) ofrece la posibilidad de obtener una acreditación de experto/a en psicología forense a aquellas personas que cumplan los requisitos de: disponer de una titulación oficial que capacite para el ejercicio profesional de la psicología, estar colegiados, acreditar un mínimo de tres años de experiencia profesional en psicología o de la docencia universitaria o investigación en psicología forense, así como acreditación de formación y experiencia en psicología forense.

Para acreditar este último requisito existen diversas vías pero, de manera sintetizada, se exigen entre 200 y 400 horas de formación específica de postgrado en el ámbito forense, acreditar la emisión de entre 3 y 10 informes reales y, presentar y defender oralmente 1 informe pericial real ante el comité técnico del COPC.

P: Aquél que se quiera dedicar a este mundo, ¿debe poseer unas cualidades personales específicas? Nombra alguna cualidad que consideres básica.

R: Como en cualquier disciplina, para poder llegar a ser un profesional competente es necesario ir desarrollando una serie de habilidades o competencias. Algunas de ellas tal vez las hayamos practicado ya desde la carrera, siendo cualidades aplicables a diversos ámbitos, mientras que otras serán más específicas del contexto forense.

Un estudio realizado por Castro (2004) reveló, por medio de encuestas a jueces, abogados y peritos de la Administración, que algunas de las competencias más esperadas de los psicólogos forenses por parte de los operadores judiciales son:

  • Trabajo en equipos interdisciplinarios.
  • Realización de pericias.
  • Aplicación de baterías de tests según necesidades institucionales.
  • Redacción de informes psicológicos.
  • Conocimientos básicos de metodología de la investigación.
  • Realización de entrevistas de diagnóstico clínico.
  • Intervención psicológica en situaciones de crisis y emergencias.
  • Derivación e interconsulta con profesionales.
  • Planificación y tareas de prevención en drogodependencia.
  • Presentaciones orales.
  • Intervención psicológica en poblaciones de bajos recursos económicos.
  • Intervención psicológica en familias.
  • Tareas de mediación

A modo de ampliación de este listado, sería interesante tener en cuenta también la necesidad de saber realizar una buena escucha activa, de saber mantener la imparcialidad y objetividad a lo largo de todo el procedimiento, de desarrollar una buena capacidad analítica y de síntesis de toda la información que se valora (expediente judicial, entrevistas psicológicas, observación conductual, pruebas psicométricas administradas, etc.), de ser buenos comunicadores (tanto durante la fase evaluativa como en el juicio oral, siendo siempre muy minuciosos con el vocabulario que utilizamos y con el modo en que organizamos y transmitimos la información), de tolerar bien la frustración (no esperar las gratificaciones propias de otros contextos de trabajo), de disponer de habilidades en resolución de problemas, entre otras.

P: ¿Cómo ha evolucionado en nuestro país la psicología forense?

R: La cuna de la psicología forense en España la podemos encontrar en los trabajos de peritación criminal de algunos profesionales de finales del siglo XIX.

La Ley de Sanidad Española de 1885 había creado un cuerpo denominado de “Facultativos Forenses” el cual, posteriormente, se estructuraría en 3 secciones:

  1. Sección de Medicina y Cirugía.
  2. Sección de Toxicología y Psicología.
  3. Sección de Medicina Mental y Antropología.

En las secciones segunda y tercera es donde comenzarían a tener lugar dichos trabajos.

En 1932 Emilio Mira y López publica el “Manual de Psicología Jurídica” donde apuntó temas como: la psicología del delito, psicología del testimonio o el concepto psicológico y la valoración jurídica de la debilidad mental. Este manual, dirigido esencialmente a los juristas, tenía como objetivo manifiesto poner a su disposición la información y conocimientos que la psicología podía ofrecer para hacer más efectiva la tarea de los operadores judiciales (Arch y Jarne, 2009).

No será hasta la década de 1970 cuando vuelvan a producirse hitos destacables para la psicología jurídica en nuestro país. Durante esta década, comienzan a aplicarse tratamientos derivados de la psicología conductista y de la psicología del aprendizaje a la población penitenciaria. Simultáneamente, en 1971 el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona crea la Sección de Sociología y Psicología Jurídica, a partir de la cual se inicia la publicación del Anuario de Sociología y Psicología Jurídica en 1974 y se funda el Instituto del mismo nombre; todo ello dando lugar a lo que se denominaría Escuela de Barcelona de Psicología Jurídica, la cual culmina con la publicación del libro “Introducción a la Psicología Jurídica” de Bayés, Muñoz-Sabaté y Munné, en 1980.

En la década de los 80 comienzan a abrirse convocatorias de plazas de Psicólogos dentro de la Administración de Justicia, se crea la Sección de Psicología Jurídica en COP (concretamente en 1987) y se impulsan los trabajos de investigación dentro del ámbito universitario; propiciándose de esta forma la difusión de esta rama de la psicología así como la formación de sus profesionales.

En 1990 nace el Anuario de Psicología Jurídica con el fin de vehicular el conocimiento entre profesionales así como de dar a conocer la figura del psicólogo jurídico.

En Cataluña, el primer grupo de trabajo sobre psicología jurídica se constituiría a finales de los 80, pasando en 1990 a formar una Comisión y en el año 2000 a establecerse como Sección Profesional (Arch y Jarne, 2009).

P: ¿La psicología forense en otros países es distinta?

R: El desarrollo de la disciplina a nivel internacional realmente comienza a ser notable a partir de la década de los 70, cuando los tribunales cada vez hacen más explícita la demanda de psicólogos expertos en materia criminal y comienza a producirse un incremento notable de publicaciones científicas sobre la materia.

En Estados Unidos, la Asociación Americana de Psicología (APA) crea en 1981 la División 41 de Psicología Legal (American Psychology-Law Society). Esta asociación distingue actualmente entre dos especialidades vinculadas con este ámbito:

  • Por un lado, la psicología forense (forensic psychology), entendida como aquella en que un psicólogo proveniente de cualquier especialidad reconocida por la APA actúa como experto para aportar al sistema judicial conocimientos profesionales de la psicología.
  • Por otra parte, la psicología policial y de seguridad pública (police & public safety psychology), la cual engloba las contribuciones de la psicología al desarrollo eficaz, seguro y ético de las funciones de los cuerpos y agencias de seguridad. Se incluyen en esta categoría tanto funciones terapéuticas orientadas a los agentes como funciones de asesoramiento, intervención en crisis, negociación de rehenes, perfilación criminal, autopsia psicológica, etc.

En el Reino Unido, la Sociedad Británica de Psicología (BPS) establece una clasificación de las diferentes áreas de la psicología entre las que encontramos:

  • La psicología forense (forensic psychology), la cual describe como aquella rama que aplica el conocimiento psicológico a la investigación criminal, que trata de comprender los problemas psicológicos asociados a la conducta delictiva i que ofrece tratamiento a las personas que han delinquido.
  • La psicología de crisis, desastres y trauma (crisis, disaster and trauma psychology), entendida como aquella que estudia el fenómeno del trauma psicológico y desarrolla intervenciones basadas en la evidencia.

Realmente nos encontramos ante una disciplina bastante joven que todavía se está definiendo y explorando su potencial, tanto en nuestro país como en el extranjero. Como podemos observar, existen además matices y diferencias incluso a nivel terminológico.

En cuanto a las metodologías de trabajo, existen publicaciones de autores de reconocido prestigio internacional pero, aun así, estas no están unificadas. Las técnicas y procedimientos pueden variar significativamente, no ya de un país a otro, sino de una región a otra del mismo país, en función de qué corrientes de literatura científica hayan tenido más difusión o más aceptación en cada colectivo. En ocasiones esto comporta el encasillamiento en un determinado dogma, y los dogmatismos dificultan el progreso de la ciencia. Es necesario mantener una actitud crítica y abierta a nuevos planteamientos y nuevos métodos que contribuyan a que nuestro trabajo sea cada vez más fiable, válido y eficiente.

P: ¿Cómo preparas tus informes o peritajes?

R: La demanda, desde la práctica privada de la psicología forense, suele llegar directamente del abogado y, en algunos casos, directamente de su cliente. El primer paso, entonces, consiste en solicitarle (a la persona que nos contacta) algunos detalles sobre el caso y así poder ir contextualizando dicha demanda. A partir de aquí, se le aclara al usuario nuestra metodología de trabajo y expectativas que pueda tener y, si está conforme, iniciamos el estudio del caso.

La primera fase consiste en leer y analizar el expediente judicial, para poder ir conociendo los detalles del caso. Acto seguido se comienza a citar a las partes implicadas en el procedimiento para ser exploradas, así como a personas de su entorno que valoremos que puedan aportar alguna información de relevancia para el caso. Del mismo modo, se realizan coordinaciones con otros profesionales (psicólogos, médicos, maestros, trabajadores sociales…) que hayan podido intervenir en el caso o que posean información relevante. Es muy recomendable tratar de contrastar siempre los datos obtenidos durante esta fase evaluativa por medio de diversas fuentes; los tests psicométricos también pueden servir a este propósito.

Una vez finalizada la evaluación, se procede al análisis y síntesis de toda la información recogida, a fin de poder extraer unas conclusiones correctamente fundamentadas. Hecho esto, ya se puede proceder a la redacción del informe pericial.

Aquí finaliza la intervención hasta que se nos cite para la vista oral. En caso de que transcurra un período de tiempo muy extenso (como suele suceder en causas penales), puede ser recomendable volver a citar a las partes a fin de realizar una breve actualización, por si se hubiese producido algún cambio o se hubiese conocido algún nuevo dato que pudiese alterar las conclusiones de nuestro informe. Unos días antes del juicio, es conveniente ir repasando el caso en profundidad, ya que esto aporta una mayor confianza y seguridad para el momento de la declaración, puesto que esta no deja de ser (salvando las distancias) un tipo de examen oral en el que se van a poner a prueba tus conocimientos.

 P: A la hora de hacer una entrevista para llevar a cabo los informes se pueden utilizar preguntas abiertas, cerradas, tipo test, etc. ¿Qué métodos utilizas? 

R: Existen algunos protocolos de entrevistas estructuradas orientadas a diferentes tipos de evaluación: para explorar a adultos o a menores, a agresores o a víctimas, en un contexto civil o penal, etc.

Los sistemas estructurados pueden ofrecer una mayor confianza al profesional que comienza y que necesita un guion al para ir siguiendo. No obstante, ir adoptando una metodología de entrevista semiestructurada ofrece la ventaja de flexibilizar el proceso. Dicho de otra manera: es fundamental tener presentes los puntos que debemos explorar a lo largo de la entrevista, así como las indicaciones técnicas que debemos ir siguiendo para obtener el máximo de información útil posible sin contaminarla, pero el orden de las preguntas o las palabras exactas con qué las formulemos pueden ir variando para ajustarse a cada momento de la entrevista y a cada persona.

El tipo de preguntas que se formulan suele seguir una jerarquía, principalmente cuando se entrevista a menores (que hasta los 9 años de edad pueden ser muy sugestionables) y, sobre todo, en el contexto penal. Generalmente se comienza invitando al relato libre y formulando preguntas de final abierto, lo cual invita a la persona a emitir respuestas largas; luego se prosigue con preguntas concretas pero no directivas, de modo que piden aclaraciones sobre elementos que el propio sujeto ya ha referido, sin introducir información externa; después se pueden emplear preguntas cerradas, pero preferiblemente ofreciendo múltiples opciones de respuesta y evitando la dicotomía “sí – no”; en última instancia encontramos las preguntas explícitamente directivas, las cuales se deberían tratar de evitar en todo caso, puesto que sugieren la opción de respuesta e introducen elementos que podrían contaminar el relato (Juárez y Sala, 2010).

P: ¿Alguna lectura recomendada para aquellos que quieran aprender más acerca de la psicología forense y sean neófitos en la materia?

R: Normalmente recomendaría ir revisando publicaciones de artículos científicos específicos sobre cada ámbito, dado que ahí es donde encontraremos siempre la información más actualizada.

No obstante, cuando uno se está comenzando a adentrar en un territorio de trabajo nuevo para él, el hecho de disponer de algún libro o manual de referencia al que poder acudir puede ser de gran utilidad y transmitir una cierta confianza. En este sentido, puedo recomendar tres libros que cubren algunas de las áreas de trabajo más habituales en psicología forense y que pueden servir de base, manteniendo siempre presente que el conocimiento debe actualizarse:

  • Cuando los Padres se Separan: Alternativas de Custodia para los Hijos [Guía Práctica] – Ramírez, 2003.
  • Guía para la Evaluación del Abuso Sexual Infantil – Cantón y Cortés, 2003.
  • Manual de Protección Infantil – de Paúl y Arruabarrena, 2001.

P: ¿Cómo nació Grupo Psico-theus? ¿Qué servicios ofrecéis?

R: Grupo PSICO-THEUS nace de las inquietudes de dos compañeros de carrera y de máster que deseaban acceder al mercado laboral de la psicología jurídica sin saber muy bien cómo.

Finalmente decidimos optar por emprender un proyecto de manera conjunta. Gracias en buena parte al asesoramiento de otros profesionales con un mayor bagaje en la profesión, pudimos ir estableciendo los cimientos de Grupo PSICO-THEUS.

Poco a poco, nuestro equipo ha ido creciendo en socios y colaboradores, lo cual nos ha permitido irnos dando a conocer y establecer una buena red de contactos, así como poder ir ampliando nuestra oferta de servicios.

Nuestro despacho está especializado en psicología jurídica y los servicios que ofrecemos en este ámbito son:

  • Asesoramiento técnico y emisión de informes y dictámenes periciales en los diferentes ámbitos del derecho (principalmente civil, penal y laboral).
  • Orientación y acompañamiento a personas que han sido víctimas de algún hecho delictivo.
  • Mediación a nivel comunitario, familiar, escolar y en conflictos juveniles.

A parte de esto, actualmente también ofrecemos servicios de atención y orientación psicológica, servicios de asesoramiento orientados al mundo laboral y a la empresa, y servicios de formación.

P: ¿Cómo es la situación laboral para un psicólogo forense en España?

R: Depende mucho del ámbito al que se quiera dedicar dentro de lo forense o jurídico. Pensando, por ejemplo, en el ámbito del profiling el acceso al mundo laboral probablemente será bastante complicado, por el simple hecho de que la demanda que existe en nuestro país para este tipo de profesionales es muy limitada. Hay que tener en cuenta que no tenemos la casuística ni la extensión geográfica y poblacional de Estados Unidos, de donde provienen la mayoría de series y películas que han popularizado la imagen del psicólogo como perfilador criminal.

Si lo que a uno le atrae es la psicología penitenciaria o la victimología, entonces la principal vía de acceso es la de las oposiciones de la Administración Pública. Este sector también es de difícil acceso en estos momentos, pero ello no quiere decir que sea imposible (siempre y cuando vayan saliendo plazas a concurso, por supuesto).

En el mundo de la peritación psicológica tampoco es fácil acceder al mercado, pero en este ámbito sí que existe la ventaja de que se encuentra al alcance de la práctica privada (no es exclusivo del funcionariado) y de que hay una creciente necesidad de periciales psicológicas, sobre todo en el ámbito civil y penal.

Por otro lado existen áreas de trabajo que se encuentran todavía en fase embrionaria o que, pese a estar ya integradas en el sistema, posiblemente puedan experimentar un mayor crecimiento con el paso de los años. Sería el caso, por ejemplo, de la coordinación de parentalidad, de la mediación, de las medidas penales alternativas…

En cualquier caso, independientemente de que el camino sea fácil o difícil, lo importante es mantener presente que nos queda mucho recorrido por hacer y senderos nuevos por explorar.

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Referencias

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American Psycholgical Association (2016). Specialties and Proficiencies: Police and Public Safety. Recuperado 29 de Agosto de 2016 desde http://www.apa.org/ed/graduate/specialize/police.aspx

Arch, M. y Jarne, A. (2009). Introducción a la Psicología Forense. Universidad de Barcelona. Recuperado 29 de Agosto de 2016 desde http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/5881/1/Introducci%C3%B3n%20a%20la%20psicologia%20forense.pdf

British Psychological Society (2016). Areas of psychology represented by the society. Recuperado 29 de Agosto de 2016 desde http://www.bps.org.uk/psychology-public/areas-psychology/areas-psychology

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Castro, A. (2004). Las Competencias Profesionales del Psicólogo y las Necesidades de Perfiles Profesionales en los Diferentes Ámbitos Laborales. Interdisciplinaria, 21,2, 117-152.

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Consejo General de la Psicología de España (2016). Perfiles Profesionales del Psicólogo: Psicología Jurídica. Recuperado 29 de Agosto de 2016 desde http://www.cop.es/perfiles/contenido/juridica.htm

Echeburúa, E., Muñoz, J.M., Loinaz, I. (2011). La evaluación psicológica forense frente a la evaluación clínica: propuestas y retos de futuro. International Journal of Clinical and Health Psychology, 11, 1, 141-159.

Juárez, J.R. y Sala, E. (2010). Entrevistant Infants Preescolars Víctimes d’Abús Sexual i/o Maltractament Familiar: Eficàcia dels Models d’Entrevista Forense. Generalitat de Catalunya: Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada. Recuperado 29 de Agosto de 2016 desde http://justicia.gencat.cat/web/.content/documents/arxius/sc_3_171_11_cat.pdf

Mira y Lopez, E. (1945). Manual De Psicología Jurídica. Buenos Aires: El Ateneo.

Munné, F. (1997). Emilio Mira y López, Primer Psicólogo Jurídico de España. Revista de Psicología General y Aplicada, 50 (2), 245-249.

Muñoz Sabaté, L., Bayés, R. and Munné, F. (1980). Introducción a la psicología jurídica. México, D.F.: Trillas.

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