Conferencia: “Cómo se ha constituido el estatus de las mujeres en el Islam”

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Foto original por Ruth Livingstone / FreeImages

El pasado miércoles 4 de mayo asistimos a la conferencia “Como se ha constituido el estatus de las mujeres en el Islam”, por Dolors Bramon, doctora en Filosofía y Letras y en Historia Medieval por la Universidad de Barcelona. Asimismo, es profesora en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona.

El primer concepto que se expuso en la charla fue que el Corán es “teándrico”, es decir, especifica en todo momento que va dirigido a hombres y mujeres. No utiliza un artículo general para dirigirse a sus discípulos sino que se entretiene en decir en cada uno de sus versos “los hombres y las mujeres”.

El Corán supuso un salto fundamental en los derechos de la mujer. Entre ellos podemos destacar:

  • Derecho a la vida. La mujer puede ser perdonada y optar a la eternidad.
  • Derecho a dote. Este fue un gran paso para la mujer,  pues no sólo es el padre quien debe pagar al marido de su hija, sino que la mujer también puede obtener una dote, la cual es única y exclusivamente para ella -otra cosa es que luego ella, por las circunstancias que sean, lo comparta  con su marido-.
  • Derecho a herencia. En la etapa preislámica la mujer era objeto de herencia, pero a partir de la predicación de Mahoma, pasó a ser sujeto de la misma.  No obstante, en caso de herencia el varón siempre heredará el doble que la mujer.

Otro dato importante a destacar es que los hijos, según el Derecho Islámico, son siempre del padre y es éste quien se queda con su custodia. Esto tiene una explicación lógica: la preservación de fieles a lo largo del tiempo.  Es una forma de asegurarse que, en el caso que la madre se quedase con sus hijos los pudiese enseñar en otra religión.

Respecto al divorcio, las mujeres tienen derecho a pedirlo, no les está vetado ni prohibido; pero una cuestión muy diferente es que en los Juzgados  hagan caso a su petición. En este aspecto el Derecho Islámico continúa estancado, ya que, pese a que exista este derecho, el patriarcado y las costumbres acaban teniendo más peso.

El Corán también habla de la poligamia. El hombre, según el Corán, puede casarse como máximo con 4 mujeres.  El motivo que se cita es la justicia social. Tal y como establece el Corán, se debe “ser justos con los huérfanos”  y que, teniendo más de 4 mujeres, no se podría ser equitativo.  Asimismo, el Corán establece que el hombre deberá dedicar las mismas noches a todas sus esposas, así como no dar más beneficios económicos a ninguna de ellas.  En resumen, se debe mantener un equilibrio y sin priorizar a ninguna.

El repudio es la forma en la que se establece el divorcio en el Corán. Está desarrollado de forma minuciosa, con unos pasos muy específicos: el hombre debe repudiar a su mujer ante un testigo,  no es necesario dar motivos.  A los 3 o 4 meses el hombre puede volver a repudiar a su mujer y pasados otros 3 o 4 meses puede volver a repudiarla. Esta tercera vez implica que él ya no puede volver a convivir con ella. Además, el Corán establece una serie de pautas al respecto, como, por ejemplo, que el hombre no puede repudiar a la mujer estando ésta con la menstruación.

Sin embargo,  si la mujer se casa con otro hombre y después se divorcia de él o éste se muere, puede volver con su primer marido si éste la acepta.

En el caso de que el hombre la repudie estando embarazada, la tutela de la mujer  es del marido. Una vez ha nacido el bebé, el hombre deja de tener la tutela sobre la mujer y puede decidir que el pecho se lo dé la madre u otra mujer. En este último caso, la madre del pequeño ha de marchar del hogar familiar.

En resumen, podemos decir que las fuentes del Derecho en el Islam son:

1.- El Corán, que, como hemos comentado, es la primera fuente de Derecho y la que establece las normas de la sociedad. No obstante, dicha fuente debe ser interpretada y complementada.

2.- Sunna o tradición. Es lo que habría dicho o hecho el profeta y que fue recogido por sus discípulos. Existen unas 660.000 hadices –anécdotas- que fueron recogidas en el Siglo IX, es decir, dos siglos más tarde de la predicación de Mahoma, por lo que algunas son más validas que otras.  Por ejemplo, una hadice habla de la ciudad de Bagdad, la cual fue fundada mucho más tarde de la muerte del profeta, con lo cual no todas son útiles o tomadas en consideración.  Las más creíbles son las recopiladas por Al-Bukhâri y Muslim.

3.- Iljihad. Significa esfuerzo jurídico. Aquí entra en juego la analogía y el sentido común. Por ejemplo, los anticonceptivos son tomados como lícitos porque en la época del profeta se practicaba la marcha atrás, por lo que sería contradictorio prohibirlos.

Respecto del velo, el Corán sólo prohíbe enseñar -tanto a hombres como a mujeres- el sexo y los pechos, por lo que el velo podríamos decir que es más una seña de identidad o imposición cultural que no algo motivado legislativamente.

En conclusión, podemos ver que la mujer en el Islam ha tenido un avance respecto al Estado Preislámico, y que las atrocidades que vemos hoy en día no provienen de la palabra de Mahoma, sino de un retroceso en la mentalidad cultural.

La educación y la condena por parte de la comunidad internacional de estos crímenes puede ayudar a establecer una política de igualdad entre hombres y mujeres.  El respeto, la igualdad, la empatía y la comunicación son los pilares que llevarán a nuestra sociedad internacional a una cohesión y comunicación.

 

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