Entrevista a Javier Durán

Javier Duran es, posiblemente, una de las caras más conocidas de la criminalística en el panorama nacional. Muchos lo reconoceréis por sus apariciones en el programa matinal de Televisión Española (TVE), en el que comenta los últimos casos criminales y da su opinión como experto en este ámbito. Su formación lo avala plenamente, pues, entre otras cosas, es Licenciado en Ciencias Físicas, Graduado en Ciencias Criminológicas y de la Seguridad, Máster en Psicología Jurídica y Forense, Experto en Biología Forense, Experto en Estomatología Forense y Experto en Investigación Criminal.

Fuera de los medios, ha ejercido como analista forense en Servicio de Criminalística del Órgano Central de la Policía Judicial de la Dirección General de la Guardia Civil, además de participar en diversas misiones internacionales alrededor del globo. En el ámbito académico, ha formado a cuerpos de policías y colaborado con distintas universidades y centros educativos.

PREGUNTA: En tu extenso currículum vemos que inicialmente te formaste como físico. ¿Qué fue lo que te llevó a meterte en el mundo de la investigación criminal? 

RESPUESTA: Siempre me llamó la atención el mundo de la ciencia, sobre todo el universo. Tuve un profesor que hizo que me decidiese, con sus clases magistrales, a estudiar física. Me apasionaba la astrofísica y fue lo que más tarde elegí como especialidad. Por entonces ya era guardia civil y en el Servicio de Criminalística necesitaban gente con estudios de ciencias.

Fui llamado a hacer una entrevista y me ofrecieron trabajar en el Departamento de Química. Comencé haciendo un poco de todo, para aprender, ya que la investigación forense, aunque tiene los mismos fundamentos, difiere mucho de la investigación científica habitual; sobre todo por la escasez de muestra y por el valor de prueba que tiene la evidencia forense que obliga a realizar análisis que no sean destructivos.

Más tarde me fui especializando en algún campo y trabajé con fibras textiles, una investigación muy reciente y con polímeros. Eso me permitió viajar al extranjero para seguirme formando a través de la European Network of Forensic Science Institutes (ENFSI) a la que pertenecía, en mis especialidades.

Para estar destinado en el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil debes ser miembro de la Policía Judicial, por lo que realicé los cursos de especialización exigidos y formé parte del Órgano Central de Policía Judicial de la Dirección General de la Guardia Civil, con destino en Criminalística.

Poco a poco me fueron dando casos para investigar y me fui metiendo de lleno sin pensar en otra cosa. Ya sólo quería formarme más en Investigación Criminal y Criminalística. Estudié Biología y Estomatología Forense, un Máster en Investigación Criminal, otro en Psicología Forense y Ciencias Criminológicas y de la Seguridad.

Fue así cuando decidí dedicarme por completo a la criminalística y abandonar mi sueño de ser astrofísico; pero no me arrepiento… Ahora me apasiona más la investigación forense y la criminología. La astrofísica se quedó como hobby.

P: Uno de los casos en los que has colaborado fue el de Eva Blanco. ¿Qué repercusión tuvo en tu carrera, tanto a nivel formativo como profesional? 

R: El caso de Eva Blanco Puig nos conmocionó a todos los que participamos en la investigación. Se trataba de una chica muy joven, llena de vida y de proyectos, con una vida muy normal para su edad. Nada podía hacer sospechar algo tan horrible.

En el lugar de los hechos nos encontramos con una gran dificultad a la hora de iniciar la investigación. Había estado lloviendo de manera intensa toda la noche y cuando apareció el cuerpo de Eva, muchas posibles evidencias se habían borrado por efecto de la lluvia. A penas pudimos relacionar una huella de calzado. El resto de muestras se recogieron en la autopsia.

Al principio se abrieron varias líneas de investigación que se trabajaron con gran ahínco, no dando resultado favorable ninguna de ella. Se trabajó y se trabajó… El caso nos tocaba a muchos muy personalmente porque no conseguíamos resultados positivos y se nos enquistó, de manera tal que este suceso nunca se dejó. Se recogieron miles de muestras de todo tipo y se propusieron muchas y variadas formas de investigación novedosas, como fue la solicitud a la Autoridad Judicial de permiso para realizar una prueba masiva de ADN en la población y alrededores donde ocurrieron los hechos.

Por la forma en que sucedió, estábamos convencidos que el asesino estaba cerca, aunque no diésemos con él. Esta prueba, que habría resulto el caso; 18 años después lo hemos sabido, se nos denegó por la posibilidad de atentar contra la intimidad de las personas y recoger muestras de ADN del posible sospechoso sin su consentimiento si en lugar de él se hubiese personado voluntariamente alguno de sus familiares.

En mi caso, además de otras investigaciones, me encargué desde el principio de analizar unas fibras textiles de color rojo que impregnaban de una forma muy curiosa la ropa interior de la víctima. Aquella distribución caprichosa de las fibras me hizo pensar en un extraño origen y así fue.

Tras muchas investigaciones y comprobaciones, tuvimos que superarnos, pues carecíamos de algunos equipos de análisis que por aquella época no teníamos en el Laboratorio de la Guardia Civil y nos dirigimos, muestras en mano y con la debida autorización judicial a quien más sabía por entonces del tema; el Instituto Textil de la Universidad de Tarrasa. Allí, con sus equipos (un espectrofotómetro por transformada de Fourier, con microscopio de gran potencia), pude llevar a cabo los análisis definitivos que no había podido hacer con mis medios. Conseguí analizar el interior de la sección de las fibras, que curiosamente, eran huecas.

Tras esto, pude averiguar el origen de aquellas fibras que a mí me resultaron tan curiosas y tan caprichosamente distribuidas. Pertenecían a la tapicería de un vehículo muy concreto. Esto, evidentemente no te da la matrícula del mismo, pero ayuda bastante. Más tarde conseguí poner en marcha del análisis de fibras de esta forma y se adquirió un esprectrofotómetro por Transformada De Fourier con microscopio.

Respecto de los análisis de ADN y las pruebas masivas en una población concreta que se solicitaron, también aprendimos bastante. Estas pruebas masivas de ADN en principio fueron denegadas por la Autoridad Judicial porque podían constituir un delito contra la intimidad de las personas, además de aportar al Sumario posibles pruebas ilícitas por carecer del consentimiento de un posible sospechoso que apareciera tras realizar las pruebas. Por todo ello, se continuó avanzando en los estudios de ADN; se puso en marcha el estudio genético del Cromosoma Y (de procedencia exclusivamente masculina) y otros análisis que aun habiendo pasado 18 años, hicieron dar con el propietario del perfil genético hallado en el caso y proporcionó la pista para detener al sospechoso.

No sólo con este caso; con todos y cada uno se aprende algo porque la forma de cometer delitos es muy variada y así deben ser también las formas de afrontar su investigación. En Investigación Criminal y más concretamente, en Criminalística, siempre se está aprendiendo.

La posible resolución del caso de Eva Blanco supuso una gran alegría y sosiego para todos los que habíamos puesto nuestro empeño en él. Mucho más para algunos que habíamos estado muy en contacto con la familia, por diversas causas. Por fin iban a encontrar algo de resarcimiento al ver entre rejas al asesino de Eva. Luego el destino quiso que no haya sido así y no se pudo juzgar al sospechoso porque se quitó la vida estando en prisión preventiva.

La familia del detenido y su abogado trataron de poner dudas sobre si era o no el asesino de Eva y es cierto que ya nunca se podrá encontrar la “verdad judicial” sobre el caso, pero los que conocimos los entresijos del asesinato de Eva estamos convencidos de su culpabilidad.

P: Podemos verte asiduamente colaborando en el programa “La mañana de TVE”. ¿Qué hay de cierto en todo lo que se cuenta sobre los sucesos criminales? La información que tienen los periodistas, así como los datos o reconstrucciones de los hechos, muchas veces son más detallados que los que ofrece la Justicia. 

R: En mi última etapa en el Servicio de Criminalística fui nombrado su Portavoz y me formé en Comunicación Institucional. Comparecía ante los medios para proporcionar información sobre nuestras investigaciones. Luego veía cómo algunos a los que yo les había dado la información correcta, las desvirtuaban un poco y hasta alguno llegó a atribuirme declaraciones que no había hecho. A veces tenía que ir a programas de radio o televisión para dar la información en directo, o emitir notas de prensa para que no hubiese duda alguna sobre lo que se transmitía. En mi caso, al ser un Portavoz Oficial, no informaba más que de lo que era real y se podía comentar sin que pusiese en peligro la investigación policial o judicial. También se tenía muy en cuenta a las víctimas para facilitar ningún dato o información que pudiera dañarlas más, victimizándolas más aún.

Desde que pasé a trabajar en televisión hace unos años, en los que he pasado por varios programas de diferentes cadenas, mi máxima ha sido siempre continuar haciendo la tarea de informar igual que lo hacía antes. Contrasto todas las noticias con los diferentes estamentos; ya sean cuerpos de seguridad, Juzgados, hospitales, institutos de Medicina Legal, etc. Procuro dar fielmente la información que me proporcionan. A partir de ahí, nuestro trabajo también consiste en comentar los casos para acercarle la información a los espectadores. En ese punto, cada uno es libre de incidir en los aspectos que mejor le parezcan. En mi caso, en los programas en que participo, procuro que el resto de colaboradores tengan respeto con las víctimas y traten de ser rigurosos con la información.

En otros programas que a veces suelo repasar he visto de todo, la verdad. Hay periodistas que se llaman “de investigación” que a veces quieren ser policías, o incluso jueces y también he visto policías en programas de televisión que no son muy rigurosos al comentar ciertos casos.

Hay de todo; a veces mucho sensacionalismo; depende de los programas y las cadenas, pero en general, los periodistas suelen hacer un buen trabajo y se informa bien. Como ejemplo, pongo el caso de “los papeles de Panamá”, que ha salido a la luz gracias a la tarea investigadora de un grupo de periodistas. Hay otros muchos casos en que los primeros en dar la voz de alarma han sido los medios de comunicación.

Respecto de la información oficial que se suele dar, decir que durante mi formación en Comunicación Institucional aprendí que las Instituciones que más y mejor deberían comunicar, son las que menos y peor lo hacen. Así ocurre con cuerpos policiales y Juzgados, que deberían contar con personal altamente cualificado en dar información sin perjudicar las investigaciones. Fue una de mis luchas en la etapa de Portavoz Oficial, pero en general, no se hace y suelen dar la callada por respuesta. Esto obliga a que los periodistas busquen sus fuentes de otra manera.

P: ¿Qué opinas sobre el caso de Marta del Castillo? ¿Cómo puede ser que después de tanto tiempo se desconozcan los hechos? 

R: Este caso es uno de tantos que, como solemos decir, se enquista y se convierte en la “espinita clavada” de los investigadores. En mi opinión se hicieron cosas mal desde el principio que después se han ido tratando de resolver, pero en Investigación Criminal el tiempo es un elemento fundamental y lo que no se hace bien al principio es difícil de arreglar. Como me gusta repetir, no hay crimen perfecto, sino investigación mal realizada.

Los investigadores no han cesado en la búsqueda del cuerpo de Marta, incluso fuera de las órdenes judiciales y no se han escatimado esfuerzos; sin embargo, algo no se hizo al principio y esa es la clave de todo.

Además, está la propia voluntad humana, que en este caso es fundamental. Hay un condenado por los hechos que se auto inculpó de todo, junto con un menor de edad,  y se negaron a cooperar para aclarar los hechos. No hay forma legal de obligarles a hacerlo y las ilegales no se han utilizado, por supuesto.

Este es un caso que puede quedar por esclarecer por completo por esa falta de colaboración, más que por falta de investigación. Mientras en España no se cambie la legislación en el sentido de evitar esta falta de colaboración, estas cosas pueden seguir ocurriendo.

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