Historia de la Criminología (II)

Retrato de Cesare Lombroso.

Detalle de un retrato de Cesare Lombroso, vía Wikimedia Commons.

Como ya comentamos en el primer bloque, el año 1876 fue el punto de inflexión de la Criminología al publicarse “Tratado antropológico del hombre delincuente” de Cesare Lombroso, iniciándose la conocida como etapa Lombrosiana. Dicho periodo cuenta con tres grandes líneas de investigación:

1. Escuela Positivista. Sus principales características fueron:

  • Utilización del método inductivo -a través de la observación y experiencia-.
  • El delito considerado como un hecho natural y real, producto de diversos factores como el entorno o la genética.
  • El delincuente toma la consideración de ser anormal.
  • Individualización de la pena, adaptándose a las condiciones tanto personales como ambientales del criminal.
  • Política criminal enfocada a la prevención más que a la represión –medidas de seguridad-.
  • Abogan por la duración indeterminada de las medidas penitenciarias, durando hasta que el criminal sea reinsertado adecuadamente a la sociedad.

boceto-criminalEl principal exponente de la escuela positivista fue el antemencionado Cesare Lombroso;   influido por las teorías darwinistas considera al hombre delincuente como el eslabón perdido de la especie, un ser entre el mono y el hombre.  Sus estudios antropológicos determinan que ciertas características físicas son las que nos pueden dar la pista de ese ser atávico, no evolucionado. Más tarde, con la ayuda del sociólogo Enrico Ferri, agregaría a su teoría factores sociológicos.

Tal y como hemos avanzado, Lombroso cambió la forma de pensar que se tenía hasta ahora del delincuente, ya que a partir de sus teorías y del positivismo criminológico se pasó a considerar a éste como ser humano.

Su trabajo es considerado el punto de partida de la actual criminología científica y, por ello, en el XII Congreso Internacional de Criminología celebrado en Seul (Corea del Sur) en 1998, una de las conclusiones que se adoptaron fue estimar que el estudio actual del delincuente está basado en los estudios y metodología que Lombroso y la Escuela Positivista inició.

2. Escuelas eclécticas. Al producirse en esta época el nacimiento de la Criminología como ciencia de manera oficial, numerosos estudiosos de muy diversas disciplinas quisieron aportar su punto de vista, naciendo un gran abanico de Escuelas donde cada una de ellas se dedicaba a investigar una disciplina de la Criminología distinta. Estas escuelas se agrupan bajo el nombre de Escuelas Eclécticas porque separan su línea de investigación, en gran medida, de la Escuela Positivista y de otras escuelas existentes previamente. De todas ellas cabe destacar:

La Escuela Antroposocial o de Lyón. La línea de investigación de esta doctrina es el medio social y el entorno, concluyendo que éste es el factor más influenciable en una persona. Estiman al delincuente como una persona con predisposición criminal, pero que sin un caldo de cultivo adecuado, dicha predisposición no se reproduce y éste es inofensivo. El mayor exponente de esta Escuela fue Gabriel Tarde.

La Escuela de la Defensa Social.  Una de las escuelas eclécticas más importantes de todas. Esta escuela promovió el nacimiento de una nueva Política Criminal, consciente de los cambios sociales y, por ende, de las nuevas formas de criminalidad; estableciendo una política que protegiese a la sociedad de forma efectiva coordinando la ciencia criminológica  con la Penitenciaria y el Derecho Penal.

La Escuela Social. Es de las pocas que considera el crimen como un hecho debido única y exclusivamente a factores exógenos como la desigualdad socio-económica, la explotación obrera o la exclusión social. Se encuentra ligada a las teorías políticas de Karl Marx

3. Teorías sociológicas. Tienen su origen en el libro “Las reglas del método sociológico”, publicado por el sociólogo francés Émile Durkheim en el año 1895. Este autor normaliza el delito como fenómeno social, que según el propio autor es parte integrante de una “sociedad sana”. Mientras el ser humano sea capaz de sentir emociones, los delitos formarán parte de nuestra sociedad. A su entender, el delincuente es una persona que no se diferencia, a grandes rasgos, de los demás ciudadanos -todo lo contrario a la teoría positivista de Lombroso-.

Una de las teorías más destacables de la sociología de finales del S. XIX es la teoría de la “anomia”, introducida por Durkheim en “La división del trabajo en la sociedad”. Dicho concepto viene a exponer que la falta de normas o reglas en una sociedad es el desencadenante de las conductas desviadas de algunos de sus miembros; aquellos individuos más perjudicados que no vean satisfechas sus necesidades y, por tanto, no puedan alcanzar las metas establecidas de la sociedad, generaran comportamientos delictivos con tal de conseguir el nivel del resto comunidad.

De esta forma, ya hemos finalizado el segundo bloque dedicado a la Historia de la Criminología. Vemos como de forma paulatina las penas y sanciones se van humanizando y va ganando rigor científico, englobando cada vez más ciencias a su estudio e investigación.

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Una respuesta a “Historia de la Criminología (II)

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