Historia de la Criminología (I)

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Código de Hammurabi, uno de los códigos más antiguos del mundo. Foto original por Haider A. / CC BY-SA 2.0.

Antes de empezar a tratar temas más controvertidos o estudiar y analizar en profundidad las distintas disciplinas de las ciencias forenses, es vital hacer una breve introducción a la historia de la Criminología. Para saber donde estamos primero debemos conocer el camino que nos ha llevado hasta aquí.

Con el fin de explicar detalladamente cada pequeño paso que ha ido consiguiendo la Criminología, este análisis se dividirá en tres grandes bloques: periodo prelombrosiano, periodo lombrosiano y periodo postlombrosiano. La razón de dividir la historia de la Criminología a partir de la figura de Cesare Lombroso -quien será objeto de estudio en el segundo bloque- se debe a que es el padre de la Criminología moderna gracias a su libro “Tratado antropológico experimental del hombre delincuente” (1876), todo un referente de la investigación científica del delito.

Empecemos primero con la etapa prelombrosiana, la cual se encuentra dividida en tres grandes periodos.

 a) Periodo primitivo. El cual se encuentra dividido, a su vez en dos:

El periodo de venganza privada. Los delitos no se encontraban regulados pues no existía el poder civil. La responsabilidad penal alcanzaba a toda la familia del criminal. Las tribus se gestionaban por el “totem” o el “tabú“, reglas no escritas pero conocidas por todos ellos, es decir tradiciones o principios morales que dicha sociedad propugnaba.

El periodo de venganza divina. En esta etapa el poder civil ya esta presente, formado por sacerdotes y soldados. El delito se consideraba una ofensa divina, por lo que la justicia se administraba en nombre de los dioses. En esta etapa se redacta el unos de los primeros códigos, el Código de Hammurabi (alrededor de 1800 a.c.).

b) Periodo expiatorio, absolutista o de intimidación. Esta etapa abarca desde la época Romana hasta las monarquías absolutistas. La responsabilidad penal seguía alcanzando a los familiares del reo, siendo la condición social de éste muy importante, pues el Juez gozaba de absoluta arbitrariedad a la hora de determinar la pena.

En esta época la pena tiene una doble finalidad, por una parte debe ser intimidatoria, atemorizando a la sociedad de tal forma que éstos no cometiesen ningún delito por la pena que les pudiese caer, por otra parte, la pena era una forma de que el delincuente expiase su culpa, retribuyendo el daño social causado con el crimen.

c) Periodo humanitario o precientífico. Este periodo destacan dos grandes movimientos, la Ilustración y las corrientes precientíficas.

La Ilustración nace en el S. XVIII como un movimiento político, filosófico, cultural que propugna, entre otras cosas -y siempre dentro de nuestro ámbito criminal-:

La dignidad de las personas, lo que se tradujo finalmente en una humanización y proporcionalización de las penas, así como que éstas tuviesen un carácter útil.

La normalización del fenómeno delictivo, pues el crimen es un hecho que no se puede erradicar completamente; donde existe sociedad existe crimen. Lo que los Ilustradores consideran como interesante y digno de estudio es evitar los crímenes -en la medida de lo posible- y resocializar o reeducar a los delincuentes.

Dentro del movimiento Ilustrador destaca la figura de Cesare Beccaria, considerado el precursor de las Ciencias Penales gracias a su libro “De los delitos y de las penas” publicado en 1764 y donde el pensador propugna el principio de proporcionalidad de las penas, pues considera que los métodos utilizados los centros penitenciarios son inhumanos y degradantes así como ineficaces.

Otro penalista destacable del pensamiento Ilustrado es Bentham, el cual crea el panóptico, utilizado hoy en día en nuestras cárceles. El concepto de este diseño permite a un vigilante observar (-opticón) a todos (pan-) los prisioneros sin que éstos panop1puedan saber si están siendo observados o no. La estructura de la prisión incorpora una torre de vigilancia en el centro de un edificio anular dividido en celdas. Cada una de estas celdas comprende una superficie que permite tener dos huecos: uno exterior, para que entre la luz y otro interior, dirigido hacia la torre de vigilancia. Los ocupantes de las celdas se encuentran aislados unos de otros por paredes y sujetos al escrutinio colectivo e individual de un vigilante en la torre, permaneciendo oculta a la vista de éstos. Para ello Bentham imaginó conexiones entre las salas de la torre que evitasen destellos de luz o ruido que pudieran delatar la presencia de un observador.

Paralelamente a la Ilustración surgen las corrientes precientíficas, que sentaron las bases de lo que será la criminología científica. Destacan:

La corriente fisonómica. Según esta corriente, existe interdependencia entre lo externo y lo interno, dando por sentado que la belleza de una persona estaba intrínsecamente ligada con su maldad o bondad.

La corriente frenológica. Para esta corriente las malformaciones del cerebro equivalen a rasgos criminales. Centran sus estudios en la observación del cráneo. Apuntando como causa de la conducta criminal la activación de zonas concretas del cerebro, estableciendo mapas cerebrales entre el crimen cometido y el área cerebral deforme.

La corriente psiquiátrica. Los especialistas en esta materia del S. XVIII son los pioneros en diferenciar al enfermo mental del delincuente, alejándose de las corrientes religiosas de la época.

La corriente antropológica. En esta etapa  la antropología forense aún se encuentra estancada en la creencia de que el delincuente es un ser inferior al hombre y es por ello que la comisión de delitos lo delatan e identifican como ser hipoevolucionado.

Llegados a este punto, damos por finalizado el primer bloque de la historia de la Criminología. Hemos podido ver los primeros pasos que dio esta ciencia, desde las primeras sociedades donde el delito se asociaba al pecado hasta los primeros precursores del análisis del delito como parte integrante de una sociedad, desencadenando así el estudio desde distintas ramas del saber, lo que finalmente desembocará en lo que hoy conocemos como ciencias forenses.

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Una respuesta a “Historia de la Criminología (I)

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